martes, 18 de julio de 2017

Los cabos que mandaron la escuadra


La 3ª Brigada de la Escuela de Aprendices Marineros. Promoción de 1929.  Buque-escuela Nautilus, en la Bahía de El Ferrol. Archivo familiar José Fernández Díaz


 “Llamada general: _._. / _._.
Llamada urgente: /… /._ / .._.
No hubo un solo barco que dejara de responder al S.O.S de la República.
Así comenzó la historia de (…) los cabos que en pocas horas rescataron un acorazado, tres cruceros, dieciséis destructores, doce submarinos y numerosos torpederos y guardacostas y otros buques auxiliares.
Esta gloria es íntegramente suya. Fue el resultado de la acción improvisada de las dotaciones, dirigidas por sus cabos (…).
Todos los resortes se han roto, todos menos el pueblo al cual pertenecen esos cabos y esos radiotelegrafistas que escuchan en ese preciso instante la voz unánime de España que tiembla en los labios de Benjamón Balboa” (1)

¿Quiénes eran esos cabos que mandaron la escuadra?

En aquella época se ingresaba, tras un examen, en la Escuela de aprendices marineros a los 16 años. La preparación empezaba en el Nautilus que estaba atracado en Ferrol y donde los chavales aprendían lo que era un buque. El toque de diana era a la seis. De siete a nueve fregaban los sollados, la camareta y la cubierta con un ladrillo y arena, descalzos hiciese frío o calor. Desde las nueve hasta la hora de comer daban clase de Aritmética, Geometría, Geografía, Instrucción Militar y marinera y Ordenanzas Militares. Por la tarde, daban clases prácticas de ejercicios militares, navegación en botes de remo o vela y subían al velamen trepando descalzos por las cuerdas embreadas. Después de cenar, tenían una hora de estudio hasta el toque de oración, tras el cual había que armar y colgar los coys para dormir. Cuando recordaban aquella época decían que la vida era grata por las amistades que se forjaban pero muy, muy dura en todo lo demás (2). En aquella época, “daban palizas por cualquier falta. Y no había nada que decir. Bajar la cabeza y aguantar” (3).

 Al año siguiente embarcaban para un viaje de prácticas en el buque-escuela Galatea que terminaba en Canarias. El Galatea era un buque de vela y allí ponían en práctica todo lo que habían aprendido. Al finalizar este viaje, elegían la especialidad que deseaban y entraban en la escuela correspondiente que estaban en buques o, para artillería en Marín, en la Escuela de Artillería. Al finalizar el curso y superar otro examen se convertían  en marineros especialistas de marinería, artillería, radiotelegrafía o electricidad y torpedos. Entonces embarcaban en buques de la Escuadra para efectuar un año más de prácticas. Superado satisfactoriamente este período eran ascendidos a Cabos de sus respectivas especialidades. Cada tres años se les renovaba la continuidad en el servicio –o no- , en función de sus notas en libreta.

La llegada de la República fue recibida con entusiasmo por los cabos. Vislumbraron “la ocasión de satisfacer muchas de sus aspiraciones” (4) profesionales e, indudablemente, por sus orígenes sociales se identificaron con los valores que aportaba. La Republica constituía un factor modernizador y democratizador en la estructura social, que podía romper con la organización elitista que impregnaba la sociedad española y, concretamente, la Armada.

En julio de 1936, los cabos, junto con la marinería, maquinistas y clases, encabezaron la defensa de la República en los buques y bases frente a sus mandos del Cuerpo General que apoyaron – salvo honrosas y poquísimas excepciones- el intento de golpe de militar en julio de 1936.


Los equipos técnicos y los conocimientos de las tripulaciones, necesarios para el manejo de un moderno buque de guerra, se mantuvieron, y su eficiencia fue mejorando con el tiempo” (…) y “si tenemos en cuenta sus defectos, sus contradicciones y las enormes dificultades a las que tuvo que enfrentarse, la actuación de la marina republicana fue, en conjunto, digna” (5)

En la foto vemos un grupo de estos futuros “cabos de la República”, la 3ª Brigada de la Escuela de Aprendices Marineros. Pertenecen a la Promoción de 1929.  Están en el Buque-escuela Nautilus, en la Bahía de El Ferrol.

¿Qué fue de esos chavales unos años después? Todos habían nacido en torno a 1913. Hemos podido reconstruir la historia de alguno de ellos. 












Manuel Franco Alegre está sentado en primera fila, a la izquierda. Era de Ferrol y cabo de artillería apuntador en el Cervera en julio de 1936. Fue juzgado en Ferrol por rebelión con resultado de sentencia a 10 años de prisión.



En la segunda fila, el primero a la derecha es Francisco Calleja Lozano, nacido en Pontevedra. Cabo de artillería en julio de 1936. Fue promovido auxiliar alumno de artillería en 1937. Se exilió a México. Falleció allí.



En la segunda fila, el segundo por la izquierda es Amable Lago Delgado, gallego. En julio de 1936 era cabo de artillería en el Libertad. Participó de forma activa en la toma del buque para la República. Fue promocionado auxiliar alumno de artillería en 1937. Se exilió a Túnez con la Escuadra. Fue internado en el campo de concentración de Meheri Zebbeus y luego fue mandado a la 7ª Compañía de castigo en el desierto de Gabès, al Sur de Túnez. En junio de 1940 fue enviado a los campo de trabajos forzados en Argelia, en la construcción del Transahariano donde padeció gastigos como el “tombeau”. Terminada la 2º guerra mundial, se quedó a vivir en Casablanca, donde se casó. Volvió a España en 1978.



El primero empezando por la izquierda es Gerardo Picallo, natural de Neda. Cabo de artillería, en julio de 1936 estaba destinado en el Cervera. Juzgado en Ferrol por rebelión en la causa 34/36 fue condenado a muerte y ejecutado a los 23 años en el arsenal del Ferrol,  el 5 septiembre de 1936.



 José Fernández Navarro es el cuarto de la tercera fila, empezando por la izquierda. Este alicantino, era cabo de artillería a bordo del Lepanto en julio de 1936. Participó en la toma de buque para la República. En 1937 fue promocionado auxiliar alumno de artillería.  Aprobó el primer curso abreviado de la Escuela Naval Popular para el ingreso en el Cuerpo General de la Armada, obteniendo el empleo de alférez de navío y posteriormente fue ascendido a teniente de navío. Fue director de tiro de artillería del destructor Jorge Juan, Gravina y Escaño.  Salió con la Escuadra hasta Bizerta, Túnez. Fue internado en el campo de concentración de Meheri Zebbeus. Abandonó Túnez en julio de 1939 reclamado por un familiar que vivía en Francia. En marzo 1943, fue detenido por los alemanes en Marsella y mandado a un Campo de Trabajo Obligatorio en Austria. Escapó de este campo en diciembre de 1943 y en enero de 1944 se unió a la Resistencia en el departamento del Var. Se incorporó a las fuerzas aliadas como Combatiente Voluntario en octubre de 1944 en Marsella. Integrado en una unidad móvil americana llegó hasta el Nido de águila de Hitler, Dachau y Berlin. Vivió exiliado en Francia. Falleció en España.




 El primero de la cuarta fila a la derecha es Luís Meca Martínez. Cabo de artillería en julio de 1936. Se encontraba a bordo del Libertad como auxiliar alumno de artillería apuntador en el combate de Cabo Palos que la madrugada del 6 de marzo de 1938 terminó con el hundimiento del buque franquista Baleares. Marchó el 5 de marzo de 1939 con la escuadra hasta Túnez. Volvió a España en el Marqués de Comillas con Salvador Moreno un mes más tarde. No hay más información
Al lado suyo, a su izquierda,  está Cándido Flores González. Había nacido en Garrucha, Almería, en 1912. Estuvo embarcado en el Juan Sebastián de Elcano  y en el submarino C-4. En julio de 1936 era cabo de marinería en el Sánchez Barcáiztegui. Fue promovido auxiliar alumno naval en 1937. Salió de España con la flota hasta Túnez. En 1943 era requerido públicamente por un juez militar de Cartagena como tripulante del destructor Sánchez Barcáiztegui” por estar procesado en la causa 403/1940. Fue declarado en rebeldía. Tuvo también una causa abierta en el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo. Desde Túnez marchó a Francia. Vivió exiliado en Francia, en el Rousillon.




El último de esa 4º fila, es José JUÁREZ PÉREZ. Era de Denia, Alicante. En julio de 1936 era cabo de artillería apuntador destinado al Lepanto. Participó en la toma de buque para la República. Fue promovido auxiliar alumno de artillería en febrero de 1937. En octubre de ese año fue nombrado cifrador y fue destinado a la Jefatura de la Defensa Móvil Marítima de Cataluña. Fue habilitado Oficial 1º y  nombrado cifrador del Gabinete de Cifra del E.M. de la Marina. Vivió exiliado en Francia.




Justo asomando por encima de la cabeza de Juárez, está José FERNÁNDEZ SERRANO. Natural de A Coruña. Era cabo de artillería telemetrista de segunda en el Cervera en julio de 1936. Como todos los supervivientes de ese buque sufrió consejo de guerra en Ferrol el 25 de Junio de 1938. Fue condenado a 10 años de prisión, conmutados a 6 años y un día en 1940.



El primero por la izquierda de la última fila está  Emilio PARGA GÓMEZ, nacido en A Coruña. Era cabo de artillería en julio de 1936. Promovido auxiliar alumno de artillería estuvo destinado al Libertad. Salió de Cartagena con la Flota el 5 de marzo de 1939 hasta Bizerta, Túnez. Fue internado en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. Tenía causa abierta en Ferrol por deserción. Fue declarado en rebeldía.  Vivió el exilio en Casablanca, donde falleció dos días antes de poder instalarse definitivamente en España.





(1) BENAVIDES, Manuel D. “La Escuadra la mandan los cabos”, México, DF: Roca, 1976, pp.75-76.
(2) Recuerdos de José Oliveira Avendaño, Alfredo Marti Vallès y José Fernández Navarro en sus memorias.
(3) Alfredo Martí Valles. Entrevista noviembre 2005
(4) Martínez Leal, Juan República y Guerra Civil en Cartagena, Cartagena: Ayuntamiento, Murcia: Universidad, 1993, p. 160.
(5) FRANK, Willard C., “¿Un peso muerto o una fuerza Frustrada? Las dificultades estratégicas de la marina republicana durante la guerra civil, 1936-1939” en Revista de Historia Naval, Nº 105.  2009. pp. 7 – 38.

Fuentes:
Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán.
Centro Documental de la Memoria Histórica
Hemeroteca de Cartagena
Gaceta de la República
Archivos de José Fernández Navarro.
Archivos de Manuel Pederiro


jueves, 22 de junio de 2017

Boletín Oficial de Tetuán



Apenas seis meses después del comienzo de la guerra, el Boletín Oficial (franquista), en una edición para Tetuán, daba cuenta de una lista de 57 maquinistas de la Armada que quedaban separados del servicio, ”sin derecho a retiro, a viudedad, pensiones ni emolumentos de ninguna clase, uso de uniforme, cartera militar o cualquier ventaja” que les pudiera corresponder. 

En realidad, este amarillento BOE –obsérvese que figura “AÑO II” en la cabecera indicando que se trata del 2º año de la sublevación militar- retoma exactamente lo expuesto en el de Burgos con fecha de 31 de enero de 1937.

Cabía preguntarse qué fue de estos hombres de convicciones republicanas o que, al menos, se encontraban físicamente en zona republicana. De estos 57 marinos, he podido recabar información de 53 personas. De entre ellos, 6 fallecieron en campaña, durante el conflicto.

Al final de la guerra, uno fue fusilado en Cartagena, Benito Sacaluga Rodríguez; otro fue paseado, Juan Pantín Fernández, y un tercero,  Miguel Morey Iglesias, falleció en la cárcel de Chinchilla después de ser condenado a 20 años de reclusión. Diecinueve marcharon al exilio. Esto es, el 43% del grupo de los que llegaron vivos al final de la guerra. Los demás sufrieron consejos de guerra con distinta suerte.


MAQUINISTAS SEPARADOS DEL SERVICIO

Comandantes maquinistas
1.     Benito Sacaluga Rodríguez. Causa 4/1939. Fusilado el 29/04/1939
2.     Miguel Morey Iglesias. Consejo de Guerra. 20 años. Murió en la prisión de Chinchilla 1940 *

Capitanes Maquinistas
3.     Ramón López Rodríguez. Consejo de Guerra, condena 3 años.  
4.     Celso Pérez Fuentes. Consejo de Guerra, condena 20 años.
5.     Juan Manzanera Gabarrón. Consejo de Guerra, separado y retirado*
6.     Julián Sarabia Vera. Exilio. Condenado en rebeldía por masón,20 años.
7.     Tomás Acción Golpe. Exilio Argelia y Casablanca.
8.     Juan Pantín Fernández. Paseado el 31/12/1938.
9.     Blas Contreras Martínez. Consejo de Guerra, condena 20 años
10. Santiago López Jiménez. Exilio México. Causa abierta en Cartagena.

Tenientes Maquinistas
11.       Vicente Arregui Fernández. Condena de 6 años en Cádiz.
12.       Ricardo de Castro Calvelo. Exilio México.

Primero Maquinistas
13.       Juan Martínez Cobacho. Separado. Condenado por masón a 12 años en 1945.
14.       Alicio Vázquez Hinojosa. Fallecido en acción de guerra el 31/08/1936.
15.       Bartolomé Gisbert Quetglas. Consejo Guerra. Condena 12 años.
16.       Manuel Rey López. Exilio Túnez.


Segundos Maquinistas
17.       Francisco Navas Ruiz. Exilio México. Condenado en rebeldía por masón a 12 años.
18.       Tomás Díaz Martínez. Retirado del servicio en 1942*
19.       Eusebio Fernández Vázquez. Fallecido en el C-5.
20.       Alfonso García Martínez. Exilio México. Encausado por el TERMC**
21.       Pedro García Bazán, Exilio. Condenado en rebeldía por masón a 20 años en 1942.
22.       Manuel Gutiérrez Pérez. Exilio Venezuela. Encausado por el TERMC**
23.       Juan Barros Prieto. Exilio Chile.
24.       Pascual Soto Pérez, Consejo Guerra, cadena perpetua.
25.       Francisco Rosas Reus. Sufrió expediente informativo. Siguió carrera*
26.       Luis Sánchez Torres. Exilio Brasil. Encausado por el TERMC**.
27.       Ricardo García Torralba. Consejo de Guerra, 12 años*
28.       Rafael Sánchez Carmona. Consejo de Guerra. Fue absuelto. Siguió carrera*
29.       Ginés Hernández García. Consejo Guerra, condena a 20 años.
30.     Gerardo Elisechea García. Exilo Túnez.
31.       José Sastre Gabarrón. Fallecido en el hundimiento del C-3 el 12/12/1936.
32.       Santiago Valderas Ribes, Consejo Guerra, cadena perpetua.
33.       Guillermo Martínez López. Fallecido en campaña en 1936.
34.       Celestino Ros Martínez. Consejo de Guerra, condena 6 años *
35.       Baudilio Sanmartin García. Exilio Francia.
36.       Santiago Eiras González. Consejo de Guerra, condena seis meses y un día *

Terceros Maquinistas
37.       José Garcia Ballester. Consejo de Guerra, 1 año. Retirado*
38.       Luis Malde Fontela. Consejo de Guerra, condena 6 años.
39.       Juan Salas Balanza, Consejo de Guerra, condena 17 años
40.       Antonio Rey Puebla. Exilio a República Dominicana y Panamá
41.       Arsenio Pérez Fuentes. Causa 392/39, 6 años y un día. Retirado *
42.       Luis Calvo Alonso. Retirado 1940. Reingresa Cuerpo Subofic. 1945*
43.       Mario Montenegro Vieytes. Fallecido en el C-3 el 12/12/1936
44.       Manuel Martínez Cobacho. Causa 708/39. Separación del servicio *
45.       Julio Lizano Otin. Exilio Casablanca.
46.       Antonio Díaz Paadin. Exilio Túnez.
47.       Juan Baamonde López, fallecido en el hundimiento del C-3 el 12/12/1936.
48.       Eugenio Rodriguez Sierra. Exilio URSS
49.       Ángel Guevara de la Rosa. Exilio Túnez y Francia. Encausado en rebeldía por el TERMC**
50.       Manuel Couce Pita. Retirado 1945*
51.       Francisco Suarez Sanjurjo. Causa en Ferrol con resultado sobreseimiento. Rehabilitado

Retirados por la Ley de 1.931
Maquinistas Mayores (antigua Organización)
52.       Francisco Rivero Gutiérrez. Sin información.

Primero Maquinistas (antigua organización)
53.       Pastor Fernández Ramos. Sin información.
54.       José Lago Rodríguez. Sin información.
55.       Abelardo González Pallares. Sin información.

Segundos Maquinistas (antigua organización)
56.       Alfonso Játiva García, exilio Colombia. Panamá
57.       Juan Tenrreiro Rodríguez. Consejo de Guerra en Ferrol, condena a 12 años.

Burgos, 25 de enero de 1937. Firmado: El General Jefe, Germán, Gil Yuste.

* Vega Blasco, Antonio de la, El cuerpo de maquinistas de la Armada Española: (1850-1950). Madrid: Ministerio de Defensa, 2009.
** Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo. 

Fuentes:
BOE 1937/02/25, pág. 03 - Suplemento Tetuán
VEGA BLASCO, Antonio de la, El Cuerpo de Maquinistas de la Armada (1850-1950), Madrid: Ministerio de Defensa, 2009.
Blog de Benito Sacaluga,
https://benitosacalugarodriguez.blogspot.com.es/

jueves, 1 de junio de 2017

Tomás MARTÍN PASCUAL

Tomás Martín Pascual en 1935. Foto del archivo familiar  de Tomás Martín 

Tomás empezó a los catorce años a trabajar en ferrocarriles, en trenes de cercanías de Madrid, llevando paralelamente estudios en academias de noche”. Así empieza Carmen Torres, compañera de Tomás Martín Pascual, su biografía (1).

Con tesón, preparó oposiciones para entrar en la Marina  y en 1935, obtuvo el puesto de auxiliar 2º del Cuerpo de Auxiliares de Oficinas y Archivos de la Armada. Con 22 años vestía el uniforme de suboficial de Marina.

Carmen precisa: “En el treinta y cinco no creo que tuviera ideas marcadas políticamente. Se divertía con su panda de amigos, piropeaba a las chicas en ese Madrid castizo donde se vivía en una explosión de canciones, de creaciones artísticas y literarias que había hecho florecer la República en 1931”.

Pero, por esas fechas, contactó con la UMRA (la Unión de Militares Republicanos Antifascistas) y en julio de 1936 formó parte del núcleo de marinos que ocupó el Ministerio de Marina en Madrid, cuando los marinos franquistas intentaron secundar el golpe de estado. Tomás Martín participó en el asalto al Cuartel de la Montaña y como ayudante del Comandante Ristori subió al frente de Guadarrama, donde fue herido.

En agosto de 1936 embarcó en el Jaime I, luego en el Sánchez Barcáiztegui y en el Churruca. A bordo de este destructor participó el 6 de marzo de 1937 en el combate de Cabo Palos en el que fue hundido el buque insignia franquista Baleares. Habilitado comandante, miembro del Estado Mayor de la Armada, fue destinado a Barcelona en 1938 y en enero de 1939 marchó voluntario a una unidad de Infantería de Marina en Palamós. Junto con su unidad pasó la frontera en febrero de 1939.

Como veis, en estos tres años de guerra de una actividad desbordante en los que siempre asumió puestos de responsabilidad, el joven bonito se ha convertido en verdadero jefe que organiza, da órdenes y que da toda su vida y entusiasmo en la lucha contra el fascismo”, dice Carmen.
 
Tomás Martín Pascual en Argelès en 1940

En Francia, fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Uno de los campos de arena y viento donde serán recluidos los exiliados, sin tiendas, sin agua potable, sin comida. Saldrá de ese campo para trabajar en una fábrica de tanques en departamento del Tarn. Con la caída del ejército francés y la firma del armisticio, en 1940,  Tomás fue de nuevo encerrado en Argelès.

Cuando las tropas alemanas cruzaron la línea de demarcación e invadieron el sur de Francia, Tomás comprendió que estaba en peligro, escapó y consiguió esconderse trabajando de minero en una mina de Saint-Etienne en la zona del Ródano-Alpes. En esta mina era el único español.

Carmen cuenta que fue “una de las etapas más difíciles que ha vivido, él que no había trabajado nunca manualmente. Allí no conoce a nadie. El pozo donde trabaja se encuentra a 1000 metros de profundidad. Le dan harapos como ropa y una botas donde le entra el agua por todas partes”.

Al cabo de 10 meses consiguió escapar de aquel infierno y llegó casi por casualidad a Carcassonne. Allí, un marino, compañero suyo y camarada comunista, José Luís Fernández Albert le proporcionó papeles falsos para “camuflarlo”. En la confección de esos papeles contribuyó el fotógrafo Agustí Centelles que había montado un laboratorio clandestino para confeccionar documentación falsa. Tomás se incorporó a la resistencia, donde le conocían como “el marino”.  Más tarde, gracias a su formación y a hablar francés, consiguieron que entrara a trabajar en las oficinas del Grupo de Trabajadores Extranjeros nº 442 donde los alemanes reclutaban la mano de obra para los trabajos de fortificación en el Muro del Atlántico o en Alemania. Su situación en las oficinas le permitió trabajar para la resistencia y ayudar a muchos a escapar de la Gestapo, mandándolos a trabajar de carboneros en el bosque.

Pero, el 20 de enero de 1944, al ir a entregar un paquete de “Combat”, órgano de la Resistencia, fue apresado junto a dos camaradas por los alemanes. Después de ser  salvajemente torturado durante 15 días por la Gestapo, lo mandaron desde Compiègne, a Mauthausen.

“Salen en un vagón de mercancías abarrotado de mujeres, niños judíos y resistentes. El viaje dura varios días sin comida y sin agua. Muriendo ya muchos en el trayecto. Los pobres niños al llegar al campo fueron separados de sus madres y llevados directamente a la cámara de gas. Esto marcó para siempre a Tomás”, dice Carmen.

En Mauthausen llega con la consigna “Nacht y Nebel” (Noche y Niebla), o sea ser exterminado rápidamente. De ese trance le salvará la organización clandestina que habían formado los españoles. Consiguieron mandarlo con un grupo al comando Loibl-Pass en Yugoslavia antes de que pasara por la cámara de gas. Un día, herido a consecuencia de un accidente, fue mandado de nuevo a Mauthausen. En la enfermería se declaró el tifus y quedaron totalmente aislados.

Les echaban la comida a través de las alambradas y cuando se iban muriendo, los enfermos que aún tenían fuerzas, los arrastraban y los quemaban en un agujero con gasolina. Poco a poco se fueron contagiando unos tras otros. El único que resistió por haber tenido esa enfermedad de pequeño fue Tomás incumbiéndole vivir entre esa agonía y arrastrarlos y quemarlos hasta el último”, recuerda Carmen.

Cuando salió de aquel barracón de muertos, se incorporó al Grupo Internacional de Resistencia  que se había formado en Mauthausen. Temían que en el último momento las SS acabaran matándolos a todos, por eso prepararon una insurrección para, al menos, morir defendiéndose. Dentro de esa organización, Tomás Martín fue una pieza clave.  Era el responsable del asalto de la puerta principal y sus dos torres cuando se desencadenase el motín.

El 5 de mayo de 1945 Mauthausen fue liberado y 20 días más tarde Tomás Martín salió del campo con la Cruz Roja, como responsable de un grupo de 175 españoles enfermos y heridos. Pero en el momento de pasar la frontera con Francia, las autoridades no admitieron a los españoles. ¿Qué hacer con estos apátridas? ¿Dónde mandarlos? ¿Quién se iba a hacer cargo de ellos? Durante 10 días tendrán que esperar la orden que les dejase pasar.

Con el convoy de la Cruz Roja. Archivo familiar de Tomás Martín 

 El problema de los españoles”, recuerda Carmen, “es que salieron del campo de Argelès u otros para reforzar la línea Maginot donde fueron hechos prisioneros e inmediatamente, por ser rojos españoles, mandados a Mauthausen, de tal forma que no conocían a nadie en Francia.  La tarea que Tomás va a emprender es buscarles puntos de acogida. Con el dinamismo que lo caracteriza les busca familias acogedoras y asociaciones humanitarias”.

Por su compromiso en la Resistencia y   en   el   campo   de   Mauthausen las autoridades  francesas le concedieron, en 1949,  la Cruz de Guerra con estrella de jaspe, una de las condecoraciones de más prestigio.  Ya le habían otorgado la Cruz de la Deportación, la Cruz de los Combatientes y la Cruz de la Resistencia.

Cuando salió del campo era aún un hombre joven, volvió a Carcassonne, donde tenía amigos, conoció a Carmen, se casaron, tuvieron dos hijos y la vida siguió, con dificultades enormes. Tomás Martín se suicidó con 59 años el 31 de marzo de 1972 en Carcassonne.


1. Carmen TORRES CHUECA, española exiliada con sus padres, fue agente de enlace de la 5ª Brigada de los guerrilleros españoles del departamento de l’Aude.

Fuentes:
Boletín de Información de L’Amicale des Anciens Guerrilleros Españols en France (FFI), nº64.
Boletín de l’Amicale de Mauthausen, nº  163, noviembre 1972
Conversación con Carmen Torres, 20/03/2008
Biografía de Tomás Martín escrita por Carmen Torres.
Pons Prades, Eduardo, Morir por la libertad: españoles en los campos de exterminio nazis, Madrid, Vosa, 1996, p.46.